Asimismo, en 2013 se destapó el caso de pederastia del sacerdote polaco Jozef Wesolowski, cuando desempeñaba como representante del Vaticano en el territorio nacional. El religioso estaba imputado de cinco delitos, entre ellos acceder a páginas pornográficas en internet, así como posesión de material pedopornográfico, de abuso de menores de edad presumible entre los 13 y 16 años durante su estancia desde 2008 a 2013 en el país. Falleció en 2015 antes de que ser enjuiciado.

También en ese año el sacerdote polaco Wojciech Gil fue acusado de abusar de varios menores en República Dominicana y Polonia. Posteriormente se declaró culpable de los cargos.

En San Juan, en junio de 2012, el sacerdote Martínez Morillo fue separado de sus funciones en el obispado luego de que sus superiores se enteraran de que sostenía una relación con una mujer en Azua, de la que habrían nacido dos niñas.

En julio de ese año, contra el sacerdote Alberto Cordero Reyes se emitió una orden de arresto en Bonao por supuestamente violar a una menor de 15 años que servía en su iglesia como monaguillo. A este se le impuso tres meses de prisión preventiva.

“Son unos casos que están ahí y que repercute en la gente y en su credibilidad”, manifestó el religioso Rogelio Cruz, al ser cuestionado sobre si este alejamiento que han presentado los feligreses a partir de 2013, pudiera estar vinculado con el mal comportamiento exhibido en los últimos años por algunos sacerdotes que ejercen su función en el país.

Conforme al estudio, los otros países que en 2013 tenían el mayor número de seguidores católicos y que ahora aparecen con menor cantidad son: Chile y El Salvador. En el primer país el viernes pasado, desconocidos atacaron con bombas incendiarias o explosivas, cuatro iglesias en Santiago, en rechazo a la visita que hará desde este lunes el papa Francisco, a quien los autores de los ataques amenazaron expresamente, según informes de las autoridades chilenas.

Encuesta: dominicanos se alejan de la iglesia católica

Personas trabajan en la parroquia Santa Isabel de Hungría, donde desconocidos lanzaron en la entrada un paño impregnado con combustible y luego le aplicaron fuego, provocando un incendio el 12 de enero de 2018, en Santiago de Chile.