Por Roberto Valenzuela / El Caribe
La falta de planificación ha llevado a que las ciudades dominicanas sean “sucias, sin servicios, tensas, peligrosas, incómodas”, y frente al caos “las salas capitulares de los ayuntamientos se convierten en mercados de clientelas políticas y compra de voluntades”.
La revelación la hace un estudio “Informe sobre Desarrollo Humano República Dominicana 2008” del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que advierte que la carencia de ordenamiento y servicios públicos obliga a los ciudadanos a buscar soluciones individuales y caras a los graves problemas colectivos.
Puntualiza que a la falta de protección de parte de las autoridades, la población contrata a miembros de seguridad privada y frente a la escasez de agua potable la gente acude a tinaco y cisterna.
Agrega que la falta de los servicios del transporte público conlleva a los ciudadanos a institucionalizar “el motoconcho”.
Subraya además el estudio del PNUD, que fruto de los apagones y deficiencias en el sistema eléctrico, hay que acudir a las plantas eléctricas e inversores de energía.
Lamenta que a consecuencia de la carencia de planificación urbana y falta de deslinde, la población ejecute la construcción ilegal e invade los espacios públicos y áreas verdes.
El cuadro desalentador y desgarrador que presenta el Programa de las Naciones Unidas sobre las ciudades puntualiza que golpea especialmente a los pobres y excluidos ya que éstos no cuentan con los recursos logísticos y económicos para buscar soluciones alternativas.
“Por supuesto -dice- las personas pobres no tienen posibilidad de individualización de los servicios y las normas de carencias total”.
Añade, por ejemplo, que en los barrios de clase media y alta se sustituyen casas individuales por torres de apartamentos, pero con la misma estructura vial y servicios públicos.
Ante la construcción de torres sin la debida planeación urbana señala que ninguna autoridad municipal pone límites y establece parámetros.
El PNUD denuncia que frente al caos que viven las ciudades las salas capitulares de los ayuntamientos se “convierten en mercados de clientelas políticas y compra de voluntades”.
Expone que las 16 ciudades más grandes del país, que representan el 75 % de la población urbana hasta el 2002, concentran el 63% de la población pobre y el 43% de extrema pobreza.
Sostiene que en 10 ciudades (Barahona, Azua, Baní, San Juan, La Romana, San Pedro de Macorís, Higüey, San Cristóbal, Bajo de Haina y San Francisco de Macorís), se registra una intensidad de la pobreza superior a la media urbana a nivel nacional (43.6%).
El PNUD en República Dominicana presentó su informe en un acto realizado en el Aula Magna de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), bajo el título: “Desarrollo humano, una cuestión de poder”.
Un elevado movimiento migratorio
En los últimos 40 años la población dominicana ha mantenido un elevado movimiento migratorio desplazándose de la zona rural a formar los cordones de miseria en las grandes ciudades.
Manifiesta que la migración está motivada por la pobreza estructural, fundamentada en las necesidades insatisfechas y los bajos ingresos.
Dice que las personas que emigran son mujeres en un 8% más que los hombres.
Advierte que hay provincias que la proporción de migración de las mujeres en relación a los hombres es de un 20%. Indica, a modo de conclusión, que las oportunidades y las realizaciones en la vida no pueden depender de “una lotería de cuna y del lugar de nacimiento”.
Debilidad institucional
El informe del PNUD saca a relucir la debilidad institucional del país y la incapacidad de los gobiernos para enfrentar los problemas.






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