Independencia Dominicana
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La proclama del baluarte de El Conde
La proclamación de la independencia dominicana, un día como hoy hace 163 años, tiene características especiales.
Por ejemplo, en la declaración de la Puerta de El Conde no hubo derramamiento de sangre y esto se debe, en primer lugar, a que los trinitarios habían hecho un acuerdo con el jefe del destacamento militar de El Conde, teniente Martín Girón, para que entregara el mando sin oposición o resistencia.
“El pronunciamiento tiene su trascendencia, tiene su importancia”, comenta el historiador Juan Daniel Balcácer, presidente de la Comisión Permanente de Efemérides Patrias.
“Pero en lo que hoy es la fortaleza Ozama -prosigue- había una dotación haitiana que no estaba en condiciones de defenderse de este movimiento, por eso, al otro día del pronunciamiento, el cónsul francés sirvió de mediador entre el nuevo gobierno que surgió del baluarte de El Conde y las tropas haitianas, que eran muy pocas, y ellos firmaron un acuerdo mediante el cual se retiraban sin ser hostilizados por los dominicanos”.
Los haitianos apostados en la Fortaleza no pudieron hacer resistencia a los habitantes de la ciudad, aunque se tratara de una población pequeña. Estos se retiraron, pero cuando llegaron a Haití a principios de marzo, el presidente Charles Herard se resistió a aceptar la voluntad de los dominicanos de constituirse en nación independiente y dispuso un ejército que se dirigió a la naciente República para tratar de recuperar por la fuerza el dominio sobre la parte Este de la isla.
Defensa de la Nación
Aquel fue el inicio de la guerra dominico-haitiana y marca otra de las características que distinguen la independencia dominicana: primero se produjo el pronunciamiento del nuevo Estado y luego se libraron las luchas para defenderlo.
Como norma general, los movimientos emancipadores de Hispanoamérica se llevaron a cabo como consecuencia de guerras independentistas, que se libraron entre los ejércitos emergentes de las futuras nuevas repúblicas con los ejércitos coloniales europeos.
“En el caso dominicano, fue lo contrario”, señala Balcácer.
República Dominicana no nació como consecuencia de una guerra de independencia. El colectivo que desde 1822 estuvo incorporado a la República de Haití, “se discute si voluntariamente o no”, maduró la idea de la liberación y decidió separarse para constituir un estado libre e independiente de toda dominación extranjera, que adoptó la forma de Estado republicano, democrático y civil, conforme a la doctrina predicada por Juan Pablo Duarte.
Sin embargo, según el presidente de la Comisión Permanente de Efemérides Patrias, “la idea de la independencia pura y simple, que fue la preconizada por Duarte, no se impuso en 1844”.
Y es que, en cuanto a sus convicciones revolucionarias, los trinitarios defendían unos principios que aquí no habían sido asimilados. Ellos entendían que ya los dominicanos habían asimilado suficientemente la idea de que podía dotarse de una estructura jurídico-política llamada Estado, propio, autónomo, soberano e independiente, al que dieron el nombre de República Dominicana. Esta idea era más avanzada que la de los conservadores, quienes entendían que podíamos organizarnos como nación, pero subordinados a otro estado.
El partido trinitario no quedó en control del gobierno que emergió de la Puerta de El Conde. Las diferencias ideológicas entre ese grupo y los conservadores provocaron un choque por el cual resultó derrotado el partido liberal, que terminó desintegrándose y sus principales líderes, entre ellos Duarte, expulsados de la tierra por la cual habían luchado.

















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