El autor o escritor Reside en Santo Domingo Por AGUSTÍN PEROZO BARINAS
Redaccion villasombrero.com En la ciudad de Nueva York, Virgilio Gómez Suardí (†) enunció: “quien quiera saber, que se compre un viejo”. Ellos son los dueños de la experiencia.
Ilustrar con la verdad posee una virtud. Se apoya en hechos evidentes. Nunca en elucidaciones complacientes. Aunque hoy se popularicen en la juventud frases malintencionadas como “me espanta la verdad, prefiero una gran mentira...”
Un jueves, alrededor de las seis de la tarde, la parada de las guaguas «Expreso Ruta B» hacia San Cristóbal lucía muy activa en el Parque Independencia en la Capital. Una joven universitaria, bella trigueña chilena de largo pelo negro azabache, abordó el minibús. Ya sentada escucha, casi involuntariamente, las conversaciones que espontáneamente se van desarrollando entre los pasajeros, muchos desconocidos entre sí.
Son quejas por la situación del país. Notó que algunos planteaban análisis a los problemas nacionales y propuestas para resolverlos casi todos. Desde la corrupción y la delincuencia hasta la energía eléctrica, entre otros. Era un jolgorio complementado con música popular en alto volumen. Luego de media hora de distracción el chofer se apiada de los pasajeros, baja el volumen y parte.
La agraciada muchacha decidió hace unas semanas conocer de la política, pero la percibe como algo ajeno. Concluyó que el poder político es la herramienta para una mejor o peor nación, según su uso. No cree en ideologías, sino que desea ‘vivir’, no simplemente ‘sobrevivir’. Al concluir sus estudios universitarios no ve buenas perspectivas de trabajo con ingreso digno. Hay demasiados jóvenes graduados cada año, como en una producción en serie, esperanzados en un mercado laboral incierto.